viernes, 24 de febrero de 2012

VALLE DEL HOSPITAL DEL OBISPO, LORERA Y PICO CARBONERO.

El pasado miércoles día 15, los alumnos de la Casa de Oficios de Cañamero y Logrosán realizamos esta ruta partiendo desde el Ayuntamiento de Guadalupe, tomando la carretera Ex-118 dirección Navalmoral. A 13 km. cogimos el desvío dirección Navatrasierra. A partir de aquí la carretera empeora convirtiéndose en una estrecha pero espectacular carretera de montaña en la que es fácil observar  todo tipo de fauna y más fácilmente ciervos, corzos y jabalíes. 

Antiguamente parte del camino por el que vamos era el conocido como Camino Real de Guadalupe por donde, primero reyes a cazar osos y después peregrinos accedían al Real Monasterio de Guadalupe.

Llegamos al Valle del Hospital del Obispo, observando desde la parte alta del mismo como la inversión térmica que se produce en el valle hace que la vegetación que habita en sus laderas esté dispuesta, de abajo a arriba, al contrario de lo que normalmente cabría esperar, encontrando robles en la parte baja del valle y encinas y alcornoques en la parte superior.

Continuamos hasta llegar a una pequeña explanada donde aparcamos el coche y nos desviamos por una vereda a mano izquierda donde se encuentra el Caserío del Hospital del Obispo que fue originalmente pabellón de caza de Pedro I el Cruel y después un obispo donó dinero para que se transformara en Hospital de peregrinos en el camino de Guadalupe. 

Cancho del Ataque
Desde ahí nos dirigimos al geositio nº 30 del Cancho del Ataque (que debe su nombre a la batalla librada contra los franceses durante la guerra de la independencia en 1.808 cuando se dirigían a Guadalupe).

Esta vez pasamos de largo por otro de los geositios (nº 26) que podemos encontrar en esta zona, el de las Turberas del Hospital del Obispo. Esperaremos al verano para volver a visitarlo y poder observar la vida, que late en las turberas, en todo su apogeo.

Estratos inclinados del Cancho
del Ataque
El Cancho del Ataque es una zona en la que se aprecian los estratos de cuarcita armoricana con una inclinación de unos 45º que forman parte de los plegamientos que tuvieron lugar cuando se formaron los sinclinales y anticlinales de la comarca. Una exploración más detallada de los estratos, nos deja fotografías como las que ponemos en el artículo, con estratos de diferente grosor y formaciones de rocas de cuarcita que dan la sensación de haber estado sometidas a muy altas temperaturas antes de solidificarse en formas redondeadas.

Estratos inclinados del
Cancho del Ataque
A continuación nos dirigimos en coche a la parte baja del Cancho del Ataque donde la garganta, todavía muy encajonada, alberga una de las loreras más espectaculares de la comarca.

Aparcamos el coche y exploramos la lorera a pie. Subimos el curso de la garganta hasta llegar a una pequeña caida de agua, durante el trayecto pudimos contemplar los efectos de las bajas temperaturas de estas dos últimas semanas con troncos  y charcos congelados. Nos resultó muy inquietante ver un acebo en medio de todo ese bosque de loros.
Formas caprichosas de la cuarcita

De estos loros podemos destacar una zona de la lorera vallada con el fin de realizar un estudio sobre su regeneración natural. Apreciamos también que dentro de la lorera se había producido la caída de varios árboles (alisos y castaños) que impiden el paso normal a través de la misma y que si no se sacan pronto de allí se convertirán en nuevos focos de plagas y enfermedades. 

Formas redondeadas de la cuarcita
Seguidamente volvimos hacia la fuente del Hospital del Obispo, muy conocida por los paisanos de los pueblos de alrededor y a la que se acercan, habitualmente, a coger agua. Allí repusimos fuerzas con una buena merienda. 

Después fuimos a otro geositio (nº 37) el Pico Carbonero con 1.428 m. de altitud desde el cual pudimos ver el segundo pico más alto después del Pico de La Villuerca, el Pico Cervales, con 1.441 m. de altitud (en concreto el Risco del Telégrafo). Desde el Pico Carbonero se pueden observar unas vistas espectaculares en redondo y muchos ejemplares de icnofósiles de Daedalus.
Formas redondeadas de la cuarcita

Diaclasas en cuarcitas.
La vuelta a nuestro punto de inicio no la hicimos por la carretera por donde vinimos, sino que, nos adentramos por caminos del Monte público del Cubero, donde avistamos varios grupos de ciervas con sus crías del pasado año y algún ciervo macho aislado.





El grupo en la Lorera de la Garganta del
Hospital del Obispo









Toboganes naturales producto de la erosión
del agua en las rocas de cuarcita.




Vistas desde el Pico Carbonero








Icnofósil Daedalus

miércoles, 22 de febrero de 2012

RUTA A LAS PEDRERAS DE LA MOLINERA



Espectaculares pedreras de la Molinera. (Geositio nº 34)
En esta ocasión nos proponemos visitar las Pedreras de la Molinera (Geositio nº 34). 

Camino de Los Apachos
El mejor acceso a esta zona es desde la localidad de Castañar de Ibor, saliendo del pueblo por el barrio de la Hontanilla, siguiendo por el camino de Los Apachos y realizando una preciosa ruta de senderismo apta, prácticamente, para todos los públicos y sin el peligro que supone verlas desde la carretera EX - 118 (único acceso que aparece en la descripción oficial del Geosotio). 

Pedreras de La Molinera
La primera parte del camino nos lleva entre tradicionales paredes de piedra al Collado de los Apachos, dejando a la izquierda el cerro del Castillejo (denominado así, por la presencia de restos arqueológicos que denotan la existencia de asentamientos humanos en esta zona desde hace muchos años. La ausencia de estudios sobre estos restos hace difícil saber su historia, aunque posiblemente estén relacionados con la Torre de los Moros y tengan el mismo origen. Se observan restos de muralla, aljibe, etc. y popularmente cuenta la tradición que hay un tesoro escondido bajo sus muros perteneciente a un rey árabe que jamás regresó a por él).

Pedreras de La Moinera
En este primer tramo nos encontramos, sobre todo, cultivos de olivar, apareciendo en las lindes y bordes del camino especies arbustivas como durillo, rusco, madroño, olivilla, etc. y en las zonas más frescas y cercanas al pueblo encontramos los típicos huertos que abastecen a muchas de las familias de Castañar de Ibor de excelentes frutas y verduras. También atravesamos castañares dedicados a la producción de castaña.

Nada más pasar el collado, dejamos un camino a la izquierda y seguimos de frente. Unos 50 metros más adelante el camino vuelve a bifurcarse. El de la derecha nos lleva a las dos primeras de las espectaculares pedreras (geológicamente laderas de bloques), situada la más cercana justo en la vaguada donde se encuentra la fuente de La Molinera de la que toman el nombre, terminando el camino al llegar a la segunda casquera.

Daedalus
Volvemos sobre nuestros pasos para acceder al resto de las pedreras. Siguiendo por el camino anterior, llegamos a la más espectacular de todas, una gran casquera de formas redondas en la que se puede apreciar perfectamente el origen de estas formaciones geológicas y su disposición en la ladera, observándose los bloques más grandes de roca en la parte más baja de la pedrera, los bloques medianos en la parte media y los más pequeños arriba del todo. 

Las pedreras son el resultado de la meteorización (rotura o desintegración de las rocas por factores físicos, químicos y/o biológicos) ocurrida en las grandes crestas cuarcíticas, producida en la última glaciación (desde 1,8 m.a. a 10.000 años): El agua que entraba en las grietas de las rocas se congelaba posteriormente y al aumentar de volumen producía la rotura de las mismas que caían ladera abajo (proceso denominado gelifracción en términos geológicos). La fuerza de la gravedad hacía que las más grandes rodaran más y con más fuerza y se depositaran en la parte baja de las pedreras y viceversa.
Líquen Acarospora

Las grandes pedreras favorecen el almacenamiento del agua de la lluvia que se filtra a través de ellas y que al encontrar debajo de las piedras suelo o rocas (pizarras) más impermeables originan en la parte baja de las casqueras la aparición de manantiales y fuentes que en algunos casos son el origen de algunos de los grandes ríos de la comarca. Es fácil cruzar una pedrera (sobre todo las situadas en zonas de vaguada) y escuchar el murmullo del agua bajo las piedras, lo que algunos autores llaman "rugideros".

Llama la atención que en todas las pedreras de La Molinera encontramos abundantes muestras del icnofósil tipo Daedalus tan común en el entorno de Castañar de Ibor y en otras zonas de la comarca. Algunas de las piedras aparecen coloreadas de amarillo debido al espectacular color del líquen crustáceo (aquellos que crecen muy fuertemente unidos al sustrato) del género Acarospora que las coloniza.
Vistas de la espectacular Raña de La Laguna.
Gredos al fondo

Recomendamos continuar la ruta hasta el Collado del Verete, primero, y después hasta el siguiente collado (ver plano) desde donde se pueden observar las impresionantes vistas en redondo hacia el valle del Ibor (NO), raña de La Laguna (NE), valle del Gualija (NE,SE), Río Tajo y embalse de Valdecañas (N) y sierra de Gredos al fondo (N). En este último tramo es fácil observar en vuelo aves rapaces como el buitre leonado y el buitre negro (que seguro anida en la espesa mata de bosque mediterráneo virgen que se observa desde aquí).

Vistas al Valle del Gualija
A nuestro regreso a la población de Castañar de Ibor, nos desviamos unos metros hacia la explanada denominada popularmente como "campo de fútbol" (llamado así por los habitantes de la localidad, que se desplazaban hasta ahí para jugar al fútbol) desde donde se pueden observar unas hermosas vistas panorámicas del pueblo, del anticlinal del Ibor, de la falla del Cancho de Las Narices, del Camorro de Castañar, etc. 


Castañar de Ibor
Al lado de la explanada observamos un pequeño recinto vallado en el que se encuentran unos aparatos de medición encargados de la recogida de datos referentes a la posible existencia de partículas contaminantes y radioactivas generadas por la Central Nuclear de Almaraz.














Ecosistema de enebros y madroños en el Collado del Verete










miércoles, 15 de febrero de 2012

RUTA A LA HERRERÍA DE CASTAÑAR DE IBOR

Nuestro propósito de hoy es visitar la herrería de Ibor. Iniciamos nuestra ruta en la gasolinera de Castañar de Ibor, tomando el camino situado a la izquierda conocido como Camino del Rostro y de la Herrería.  A primera hora de la mañana encontramos el paisaje cubierto por una capa de hielo que se hizo visible durante todo el camino, fruto de una fría noche de invierno.


Durante la primera etapa encontramos huertos y olivares, además de algunos castaños, chopos, durillos e hiedras. Según avanzamos vemos jaras, brezos, coscojas y alcornoques, situados en el margen del camino, ya que el resto del terreno está cubierto de olivares.



A medida que bajamos hacia el río Ibor tenemos más cerca espectaculares vistas de la Sierra de Viejas que refleja el relieve apalachense.



Llegamos a nuestro objetivo, la herrería, edificación que pertenece al conjunto minero del río Ibor. No se conoce su fecha de construcción, creyéndose que su origen pudo ser romano. El núcleo del complejo lo forma un alargado rectángulo sobre el que discurre el canal. En los costados tiene tres arcos muy próximos. Una buena parte del conjunto está bajo tierra. Fue construida con cantos rodados intercalados con pizarras. 



En el entorno se encuentran numerosos restos de mineral pasado por la fragua, además de pequeños fragmentos de cerámica esparcidos por todo el terreno. 




La robustez de la herrería refleja la gran transcendencia económica y social que tuvo en la época. 
Recomendamos una vez allí, acercarse a la orilla del río para relajarse con el sonido del agua y tal vez con suerte escuchar y avistar algunas aves.
A nuestra vuelta, tomamos un desvío para acercarnos a ver el pozo y la mina de San Benito. Se encuentra vallado para proteger los murciélagos de herradura (animales protegidos) que se encuentran en su interior. 



Retomamos el camino, y la vuelta nos resulta un poco más dura, puesto que hay que afrontar un leve ascenso. La ruta tiene una distancia total de 10 kilómetros.




A continuación os adjuntamos un plano del recorrido seguido.



martes, 14 de febrero de 2012

RUTA A LA DEHESA DE CAÑAMERO

El pasado miércoles día 8 de febrero los alumnos de Cañamero y Logrosán  realizamos una ruta a la dehesa de Cañamero. 




Comenzamos dicha ruta desde el Caño, situado en la carretera EX-102, dirección al Colegio Fausto Maldonado, continuando el camino hasta llegar a la ermita de Santa Ana. Una vez allí tomamos el Camino Natural GR- 116 que se encuentra detrás de esta ermita. 
Tomando este carril pasamos un primer cruce que dejaremos a un lado para tomar el segundo cruce que nos encontremos. Dejando a la derecha el Camino Natural. 
Más adelante  aparece otro desvío, donde giramos de nuevo a la derecha. Desde este último cruce comenzamos a observar la dehesa, ha cambiado por completo el paisaje, dejamos campos de olivos para entrar en zona adehesada. 




Este terreno esta dedicado al ganado ovino y vacuno. También se realizan actividades como la pesca y el tiro al plato.




Durante el trayecto pudimos contemplar especies vegetales como el olivo, la encina, el alcornoque y la jara.






Una vez llegado a la carretera decidimos ir a visitar el Vivero, ya que está dentro de los límites de la dehesa y se encontraba a pocos metros. Para ir al Vivero hay que ir con precaución porque hay un tramo de carretera.




En este recorrido observamos animales como ovejas, y cigüeñas en una pequeña torre posadas en sus nidos.




Llegamos al Vivero, con la intención de visitarlo, pero el encargado no se encontraba.


A la vuelta nos acercamos al río Ruecas, donde vimos aves como el ánade azulón, la garza real, la lavandera blanca y la mirla.




Retomamos el camino hasta llegar a las antiguas estaciones. Estas instalaciones se construyeron para la red ferroviaria que nunca llegó a funcionar. Curioseamos dentro de estos edificios abandonados. 




Nuestra idea era quedarnos allí a comer para celebrar el cumpleaños de una de las alumnas, pero el tiempo no nos acompañó, se levantó mucho viento y tuvimos que volver a clase. 
Esta ruta es lineal, la vuelta es por el mismo camino. La distancia total son 13 kilómetros.



RUTA AL SALTO DEL MORO

El objetivo de esta ruta era encontrar el Salto del Moro, en la localidad de Cañamero; ya que  no sabíamos con certeza su ubicación exacta.
Comenzamos en el pantano, hasta dónde nos desplazamos en coche, dejándolos allí y continuando a pie por el margen izquierdo del pantano. Durante el recorrido disfrutamos de unas maravillosas vistas del pantano con Las Villuercas al fondo.


Hasta llegar a la cola del pantano encontramos diferentes especies vegetales como el pino, la jara o el madroño. Hemos recorrido 2,5 Kilómetros.
Siguiendo el camino comienza el ascenso de aproximadamente 4 Km,  hasta llegar a una  finca privada llamada “La Quebrada”. Una vez dentro de la finca continuamos hasta llegar al caserío. Desde aquí recorrimos 500 metros por una vereda hasta llegar a un cancho.


Desde el cual observamos el río Ruecas. Lugar de espectacular belleza por el curso encajonado que sigue este río, ya que nos encontramos en su curso alto.
 Al otro lado del río vemos una preciosa caída de agua que nos llama la atención, ¡hemos encontrado el Salto del Moro!

Nos proponemos llegar hasta él, haciendo una actividad de barranquismo, descendiendo por las rocas. Por fin llegamos a este salto de agua. 


Nos adentramos en los bosques de galerías que rodean el río y parece que nos trasladan a un bosque encantado, por  la vegetación tan verdosa y la gran abundancia de loros. Quedando maravillados por la belleza de este lugar.
La vuelta se realiza por el mismo camino. Teniendo la ruta una longitud total de 14 Km.







A continuación os mostramos un pequeño vídeo con las mejores imágenes de la ruta. Esperemos que os guste...